CARNAVAL, PERO NO PARA TODOS.
En su origen el Carnaval era un festejo de motivo religioso y ahora se ha a convertido en una celebración popular y en muchos casos bastante alejada de un significado religioso.
Lugares célebres por sus festejos espectaculares, que atraen al turista y amante de este festival, son, por ejemplo, Río de Janeiro o Santa cruz de Tenerife.
Sobre este ultimo me gustaría hacer una referencia al debate creado este año, por este mismo motivo: E l Carnaval.
El conflicto surgido entre el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y un grupo de vecinos debido a los Carnavales, y más concretamente a las celebraciones nocturnas a causa del ruido, arrancó hace más de un año.
Vecinos de la zona se han quejado judicialmente del exceso de ruido que este festejo les supone. Ejerciendo así, claramente, su derecho al descanso.
Como ultima noticia he sabido que estos vecinos han sido además victimas de amenazas por parte de la población que no está de acuerdo con su decisión.
Así es como lo expresa el abogado Felipe Campos, representante legal de los vecinos demandantes: "el clima que se ha creado en torno a este asunto, de amenazas absolutas y directas contra los vecinos en estos días y cuyo colofón se produjo el lunes en el juzgado que me parece intolerable. Porque a unos vecinos que discrepan de la Administración y van a los tribunales de justicia, se les ha puesto en una situación de amenazas.
Esto me hace pensar que el Estado de Derecho en Canarias no tiene buena salud y ningún demócrata puede contribuir a generar esta situación. Se puede discutir y discrepar, pero siempre sosegadamente; se debe respetar a las personas que acuden a los tribunales, respetarlas de verdad y dejar a los tribunales que resuelvan tranquilamente".
Y añadió: ’’ un juicio, con unos exaltados a diez metros, evidentemente, así no se puede impartir justicia ni los profesionales pueden ejercer libremente. Lo que ha pasado es muy grave y se ha puesto en riesgo a unas personas que han ejercido sus derechos".
Totalmente de acuerdo con esta intervención. El resto de canarios, los de ‘’las ganas de fiesta’’ deben respetar que otros no viven con tanta intensidad el carnaval. Y, por supuesto, los demandantes deben respetar lo tradicional y festivo del evento. Por ello no me pareció justo que en un principio se barajara la idea de suspender dichas fiestas.
Pero tras la polémica surgida alrededor de la suspensión o no de los actos del carnaval de Santa Cruz de Tenerife, el pleno del Parlamento de Canarias aprobó, el día 13 de este mes, por unanimidad una proposición de ley para que en las fiestas populares locales y en las declaradas de interés nacional e internacional se suspendan los límites acústicos contemplados en la conocida como Ley del Ruido.
Con esta proposición se aprueban los eventos que invadan la vía pública o que se convoquen en recintos habilitados para esta celebración. Seguramente esta decisión no les haga mucha gracia a los vecinos demandantes. Pero los políticos nunca fallan en cuanto a intentar quedar bien con todos, por ello no se olvidaron de ‘’los pobres’’ y añadieron que "la corporación municipal deberá establecer las medidas precisas para evitar molestias, inseguridad y riesgos para las personas". La duda es saber si lo harán. Decisión con la que, por supuesto, no esta nada de acuerdo el abogado (Felipe Campos), de la que opina que es‘’un asalto anticonstitucional’’, y mucho menos los vecinos.
El debate es conocido ahora, pero la tensión llevaba bastante en el ‘’ambiente canario’’. Y creo que seguirá, o al menos debería. No se deben tomar decisiones a la ligera cuando los derechos ciudadanos son reclamados.
Si algo es cierto es que si el carnaval es considerado festejo nacional es por que la inmensa mayoría participa en esta fiesta. O por lo menos la reconoce. Pero no por ello se ha de negar el derecho a no participar en ella, evitarla o simplemente disfrutarla con un horario (el de trabajador que ‘tenemos’ la mayoría).
domingo, 25 de febrero de 2007
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