E. T. A
Siendo sincera, nunca he puesto mucho interés en temas políticos, porque desconozco parte de este mundo-la política- pero sólo por voluntad propia. Nunca me he sentido capaz de indagar, averiguar e informarme como para tener una opinión u opción política determinada, y aun sigo siendo incapaz de entender nada y mucho menos la frialdad de estos personajes-los políticos-. A los que hacemos ‘imprescindibles’ dándoles la libertad de tomar las decisiones que los demás nunca tomaríamos, inmovilizados por nuestras propias dudas y falta de voluntad. De esto surge la controversia del ‘pueblo’ y los gobernantes, o el apoyo que sólo parte del ‘pueblo’ muestra ante una decisión política mientras el resto se indigna. Y el sector indignado la mayoría de las veces lo único que hace es exponer la queja, sin apoyar esta con un plan mejor para resolver la situación de conflicto. Identifico esta opinión con la situación que se vivió en este país tras conocer las intenciones del presidente con el grupo terrorista
E. T. A., cuya condición criminal ha conseguido que sus actos sean calificados de terroristas por la inmensa mayoría de nosotros (por esta maravillosa sociedad que
formamos y que lo único que pide es la paz, mientras promueve la venganza).
A mi, como a todos (imagino), me aterra la idea de poder ser una victima del terrorismo. Se siente miedo, y si cabe, pánico de pensar en ello. Pero soy incapaz de negarme ante una resolución pacifica. Aun siendo esta con un grupo terrorista, que lógicamente este hecho añade mas contras que pros a la idea que se le ocurrió al presidente Zapatero.
Todo el mundo teme, odia y/o desprecia el terrorismo. Pero creo que a nadie se le ha ocurrido la manera de remediarlo, o por lo menos no se ha llevado a la práctica. No por lo menos en este mundo, al que prefiero seguir desconociendo, el mundo de la política. La política es considerada, por mi misma, como la mejor arma para crear lo que todos odiamos: el descontrol de una sociedad, el pánico, el terrorismo…Pero a la vez la única que le puede poner remedio.
Del grupo terrorista E. T. A puedo opinar lo que la inmensa mayoría hace: que son indeseables, asesinos, seres ruines a los que les motiva el miedo que los demás sientan hacia ellos. Y sin querer lo hago, opino eso. Pero en el fondo defienden sus ideales, intentan lograr lo que ellos considerarían una sociedad digna para ellos, una sociedad independiente. Sin embargo su manera, el numero de muertos, secuestrados y actos vandálicos que arrastran es lo que no nos permite apoyarles como a un grupo mas que defiende fervientemente su idea. No lo apoyamos, no tanto por la idea, sino por el modo de entender que deben llegar a ella, a cumplirla: pasando por encima de los demás, por encima de sus vidas, sembrando miedo y disfrutando con ello. Porque en esta ocasión estoy segura de que los medios no están justificados por el fin buscado.
Pero no por ello la respuesta que debemos mostrar ha de ser la venganza. Que es lo único que ha mostrado parte del pueblo español, sobre todo las familias de víctimas del terrorismo. Y aunque esta respuesta sea entendida por todos (ya que nuestra ley por naturaleza es la del “ojo por ojo y diente por diente”) no es la correcta si realmente ansiamos la paz y la tranquilidad como parece y es.
Por todo ello opino que la intención de Zapatero fue claramente buena (aunque nunca se conoce la intención real hablando de políticos). Pero este resultado fatal de ese ‘acuerdo de paz’ o negociaciones (el atentado de barajas) ha enfurecido a los que desde un principio la desaprobaban y ha defraudado a los que tenían esperanza en el proceso.
Siendo sincera, nunca he puesto mucho interés en temas políticos, porque desconozco parte de este mundo-la política- pero sólo por voluntad propia. Nunca me he sentido capaz de indagar, averiguar e informarme como para tener una opinión u opción política determinada, y aun sigo siendo incapaz de entender nada y mucho menos la frialdad de estos personajes-los políticos-. A los que hacemos ‘imprescindibles’ dándoles la libertad de tomar las decisiones que los demás nunca tomaríamos, inmovilizados por nuestras propias dudas y falta de voluntad. De esto surge la controversia del ‘pueblo’ y los gobernantes, o el apoyo que sólo parte del ‘pueblo’ muestra ante una decisión política mientras el resto se indigna. Y el sector indignado la mayoría de las veces lo único que hace es exponer la queja, sin apoyar esta con un plan mejor para resolver la situación de conflicto. Identifico esta opinión con la situación que se vivió en este país tras conocer las intenciones del presidente con el grupo terrorista
E. T. A., cuya condición criminal ha conseguido que sus actos sean calificados de terroristas por la inmensa mayoría de nosotros (por esta maravillosa sociedad que
formamos y que lo único que pide es la paz, mientras promueve la venganza).
A mi, como a todos (imagino), me aterra la idea de poder ser una victima del terrorismo. Se siente miedo, y si cabe, pánico de pensar en ello. Pero soy incapaz de negarme ante una resolución pacifica. Aun siendo esta con un grupo terrorista, que lógicamente este hecho añade mas contras que pros a la idea que se le ocurrió al presidente Zapatero.
Todo el mundo teme, odia y/o desprecia el terrorismo. Pero creo que a nadie se le ha ocurrido la manera de remediarlo, o por lo menos no se ha llevado a la práctica. No por lo menos en este mundo, al que prefiero seguir desconociendo, el mundo de la política. La política es considerada, por mi misma, como la mejor arma para crear lo que todos odiamos: el descontrol de una sociedad, el pánico, el terrorismo…Pero a la vez la única que le puede poner remedio.
Del grupo terrorista E. T. A puedo opinar lo que la inmensa mayoría hace: que son indeseables, asesinos, seres ruines a los que les motiva el miedo que los demás sientan hacia ellos. Y sin querer lo hago, opino eso. Pero en el fondo defienden sus ideales, intentan lograr lo que ellos considerarían una sociedad digna para ellos, una sociedad independiente. Sin embargo su manera, el numero de muertos, secuestrados y actos vandálicos que arrastran es lo que no nos permite apoyarles como a un grupo mas que defiende fervientemente su idea. No lo apoyamos, no tanto por la idea, sino por el modo de entender que deben llegar a ella, a cumplirla: pasando por encima de los demás, por encima de sus vidas, sembrando miedo y disfrutando con ello. Porque en esta ocasión estoy segura de que los medios no están justificados por el fin buscado.
Pero no por ello la respuesta que debemos mostrar ha de ser la venganza. Que es lo único que ha mostrado parte del pueblo español, sobre todo las familias de víctimas del terrorismo. Y aunque esta respuesta sea entendida por todos (ya que nuestra ley por naturaleza es la del “ojo por ojo y diente por diente”) no es la correcta si realmente ansiamos la paz y la tranquilidad como parece y es.
Por todo ello opino que la intención de Zapatero fue claramente buena (aunque nunca se conoce la intención real hablando de políticos). Pero este resultado fatal de ese ‘acuerdo de paz’ o negociaciones (el atentado de barajas) ha enfurecido a los que desde un principio la desaprobaban y ha defraudado a los que tenían esperanza en el proceso.
2 comentarios:
Varias cosas:
1.- Los políticos hacen lo que les dejamos. Se vota y se elige. Si uno no participa en la política es cómplice de la situaci´ñon deteriorada.
2.- Hay un aire de superioridad hacia los políticos que asusta un poco. ¿Cuál sería su opción?
3.- ¿Cuál es la diferencia entre venganza y justicia?
1.-Su indiferencia ante el tema podria afectar negativamente.¿por qué no?
2.-No lo definiria como aire de superioridad.Porque en cualquier caso estarian equivocados en sentirse superiores. Ya que la eleccion de que ellos desempeñen su funcion es de todos.Nose asuste, mientras el pueblo tenga voz...y voto.
3.-La diferencia la siente la persona q vive la situacion.Yo puedo estar hablando de venganza y otros lo entienden como justicia.Nunca hemos sabido diferenciarlas, no lo empezaremos a hacer ahora ¿o si?
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